La
leyenda
En la ambigua frontera entre la realidad y
la ficción, nació la Leyenda del Potro Bragado
que dio nombre a la ciudad.
Su origen se remonta al siglo XVIII. Por aquel entonces, junto
a la gran laguna, iba a beber a sus aguas un potro salvaje,
increíblemente bello y desafiante, con sus crines al
viento y su vistoso pelaje. Tenía una braga de color
blanco en el vientre.
Los soldados que se atrevían a explorar el "desierto"
deseaban poseerlo y también los indios que tenían
su asentamiento en el lugar. Se cuenta que fueron muchos los
intentos, pero el potro era bravo y defendía valientemente
su libertad.
Un día un grupo de lugareños lo acorraló
junto al margen de la laguna, en una barranca y, cuando ya
estaban seguros de hacerlo prisionero, el potro se precipitó
desde lo alto prefiriendo morir antes que verse cautivo.
Su actitud libertaria sorprendió tanto a todos que,
desde entonces, la historia rodó por el tiempo y bautizó
la ciudad.
El caballo Bragado fue un potro con destino de abismo pero
con sueños de libertad y está eternizado en
el escudo oficial que identifica al Municipio.
La historia
Los primeros pobladores registrados en la
pampa a fines del siglo XVI fueron tribus de aborígenes
querandíes. Promediando el siglo XVII, también
llegan los Puelches, corriente araucana proveniente del Sur
de Chile, que junto con los Pampas, Mapuches y Ranqueles conformaron
las etnias de esta región.
Con este origen, las tribus de Melinao y Coñequir se
asentaron en La Barrancosa en 1846 –próxima al
actual Bragado-.
En 1782 y 1791, mediante sendos tratados de paz entre las
autoridades virreinales y los aborígenes de esta zona,
se establece como frontera el Río Salado.
La necesidad de proteger a las incipientes poblaciones rurales
de los “ataques” indígenas y asegurar el
dominio de la nueva zona –exterior del Río Salado
(al oeste)-, determinó que hacia 1846 se estableciera
un puesto militar y un pueblo junto a la Laguna del Bragado
Grande.
El 5 de Marzo de 1846 el Sargento Mayor Eugenio del Busto
fundó el Cantón Militar al que denominó
Santa Rosa del Bragado –cumpliendo la orden de entronizar
a la Virgen y agregándole la denominación del
potro sobre el cual escuchó exquisitas historias al
establecerse en el lugar-, pequeña población
constituida por las familias de los soldados y otros grupos
que llegaron para aprovisionar al Cantón.
El 17 de Octubre de 1851, se crea el Partido adoptándose
la denominación actual, idéntica para la localidad
cabecera.
En la segunda mitad del Siglo XIX, la llegada del Ferrocarril
del Oeste (1877) sumado a la primera inmigración europea,
integrada fundamentalmente por italianos y españoles
–que aportaron a la formación de la identidad
local-, fueron factores que dieron vigoroso impulso al desarrollo
local. |